24 marzo 2014

LA PRIMAVERA




Hace unos días hemos trasgredido un nuevo equinoccio de primavera. Sin que hayamos hecho nada por lograrlo, la luz del día está ganando a la oscuridad sin batallas, sin luchas. Lentamente la madre naturaleza se despereza de su letargo invernal y sus elementos han acordado un nuevo despertar hacia la vida. Todo se produce sin ruido, de manera casi imperceptible, pero de forma CONJUNTA Y COOPERATIVA.

Pienso ahora sobre la capacidad del ser humano en participar, implicarse aun más y COOPERAR entre sí, abriendo los ojos del interior hacia otras formas de vivir, de pensar, de respetar la diferencia, sin olvidar los valores que nos unen.

Recuerdo aquellos tiempos, no tan lejanos pero algo olvidados en los que el trabajo en el campo era tan duro que era necesario pedir ayuda de muchas manos, de los vecinos y vecinas. La COOPERACIÓN y el respeto por la naturaleza eran el timón que guiaba las relaciones. El valor del esfuerzo en el trabajo conjunto, la ilusión desde la penuria eran sendas que recorríamos y disfrutábamos cada día soñando en un mundo mejor.

Quizá hoy tengamos ese mundo soñado y no seamos conscientes de ello, además nos hemos despojado de los antiguos ropajes internos que lucían con orgullo en sus relaciones nuestros padres, madres y abuelos, imprescindibles para vivir mejor, pensando inmemoriadamente que todo lo anterior no es válido. Ojalá la necesidad de emerger de la nueva crisis nos lleve a reflexionar sobre la importancia de COOPERAR en vez de competir inútilmente o desdeñar al diferente por el simple hecho de serlo.

Es un gran patrimonio que nos han dejado los que nos precedieron, es cultura, la nuestra, la de todo ser humano para vivir y avanzar igual que lo hace la madre naturaleza.

Pongamos en valor esas pequeñas acciones de COOPERACIÓN que se producen en nuestro entorno, trasmitiendo el verdadero sentido que tienen a los que continuarán nuestro camino de la vida en este lugar. 



02 marzo 2014

MARZO: LA PRIMAVERA ABRE LA PUERTA PARA CONOCER


Abrimos la tercera hoja del calendario y la luz del sol se pelea en el firmamento con el gris plomizo de la lluvia, se esfuerza por abrir las puertas de una nueva primavera entre las nieblas.

Las tierras ocres, adormecidas por el frío, pero nunca resignadas, acogen con alegría contenida el calor de los primeros rayos de sol. En su interior aguardan con serenidad para mostrarnos sus colores verdes y darse a conocer.

Este mes de cambio de estación es el apropiado para “CONOCER” más y mejor todo nuestro entorno, natural, social y personal.

CONOCER y dar a CONOCER nuestro entorno natural, esos lugares que guardan un valor especial, esas tierras que en su día fueron bautizadas con un nombre y que puede que se vayan olvidando (Honcaliente, Valdesetén, Peña Labina,…).

También para CONOCER mejor al otro, al vecino o la vecina y al que viene de fuera. CONOCER y valorar la diferencia como riqueza para todos en el marco del respeto y la comprensión de las situaciones personales; buscando, por encima de lo preestablecido, la riquieza cultural, social y personal.

Querer conocer supone esfuerzo y una actitud abierta igual que una puerta abierta a mayor libertad y comprensión de este mundo cada día más cambiante hacia el cual nuestra capacidad de adaptación será un indicativo de nuestra inteligencia.

No escatimemos esfuerzos y actitudes positivas hacia las nuevas oportunidades que nos brinda nuestro entorno, dedicando más tiempo a construir que a criticar al otro sin conocerlo bien.