12 noviembre 2014

NOVIEMBRE, LUZ ENTRE TINIEBLAS





El tiempo nos ha llevado hasta el corazón del otoño,  los días siguen acortándose, la luz del día se deja arrebatar el poder y su alegría por la lluvia, por la noche prematura y oscura. 
Sin quererlo nos hemos ido despojando de nuestros hábitos estivales y vistiendo con ropas de abrigo. 
Aquellos vecinos y vecinas que durante largas temporadas habitan en Salinas, buscan en lugares de meteorología más benigna el amparo ante el crudo invierno; las calles del pueblo callan, rezuman soledad, la apariencia entristece.

Pero detrás de esa apariencia, se guardan tesoros de luz y de optimismo. Si el día es corto es porque hemos disfrutado de largos días y el próximo año volveremos a disfrutarlos; la tierra recibe con alegría la lluvia para que al llegar la primavera, nuevamente pueda florecer y nos proporcione los deseados frutos; las calles desiertas delatan el calor de cada casa con su humeante chimenea; y los vecinos y vecinas que se fueron pronto volverán para alimentar la vida del pueblo con nuevas noticias y vivencias.

Noviembre bien puede ser la antesala de otra manera de vivir y disfrutar, nunca en oscuridad, más bien, saboreando la luz interior, aquella que cada uno tiene y mantiene, de las relaciones familiares al calor de la cocina o en la distancia, con la confianza en que el frio no es impedimento para sentir el calor de las personas que forman este pueblo.