27 diciembre 2014

CARTA A LOS LECTORES A LA ENTRADA DEL 2015

El año 2014 llega a su fin y con él se nos van muchos buenos momentos, esfuerzos, pero también personas cercanas. Desde su inicio, esta pequeña ventana de Salinas de Pisuerga al mundo ha querido ser un manantial de ideas para aunar, acercar y potenciar los valores que unen y dan fuerza para compartir el presente y mirar con ilusión al futuro.
Poco a poco, nos vamos enriqueciendo con nuevas ideas y proyectos, por ello, ante ese bebé llamado 2015, que asoma su cabeza desde las entrañas de la tierra, nos surgen nuevas ilusiones y proyectos para desarrollar en este blog.
Cada mes, en esta página principal incorporaremos una retrospectiva del pueblo mediante una imagen en blanco y negro, en torno a la cual propondremos una idea, una conducta colectiva a considerar.
También iremos incorporando pequeñas entrevistas a las personas mayores del pueblo, a través de las cuales podremos tener un recuerdo de nuestra historia.
Por otra parte, mi amigo Miguel, seguirá incorporando artículos de su propia cosecha. Referencias culturales para la reflexión y el disfrute con las que, seguro, aportará un aire diferente a las formas habituales de ver el día a día.
Deseamos que tú, querido lector o lectora, compartas con nosotros el disfrute de lo que aquí intentamos reflejar.  

18 diciembre 2014

LO QUE NOS TRAE Y NOS LLEVA DICIEMBRE


Finaliza el año 2014, para algunos, quizá sea un año más que se va; para otros, en cambio, lo  vivido a lo largo de sus días puede que se haya quedado grabado en la retina y en lo más profundo del corazón.
Cuando echamos la mirada hacia atrás, se agolpan en la mente vivencias agradables, retos conseguidos, momentos compartidos, se junto a otros recuerdos con sabor amargo, la pérdida de un familiar querido. 
Es el momento del balance, valorando todo lo que hemos hecho, los esfuerzos, ... frente a todo aquello que nos ha venido sin quererlo. Pero es también momento de coger fuerzas, de mirar hacia el nuevo año con ilusión y esperanza, sin caer en el tópico de que ya está todo hecho, descubierto y decidido.
En esta época en que las luces iluminan de forma extraordinaria las calles de las ciudades y en especial los grandes comercios, llamándonos a celebrar con y en el consumo, quizá lo que más debamos regalar es aquello que no se compra ni se vende en las tiendas, ya que es lo que verdaderamente nos llena de ilusión. Una sonrisa, un apretón de manos, un abrazo, un tiempo dedidado a los niños o mayores de la casa o con el vecino o vecina que está solo.
Con la disculpa de La Navidad, se nos arrastra a comprar y regalar cosas que no dejan de ser más que un símbolo, pero en esta sociedad apresurada, parece que importan más los símbolos que los sentimientos que hay en el fondo.
La familia, el vecino o vecina cercanos, los niños más allá de los objetos, requieren nuestro tiempo, nuestra atención.
Es buen momento para disfrutar de lo sencillo y construir ilusiones para el 2015.