30 diciembre 2015

FINAL Y PRINCIPIO: ENTRE LA DESPEDIDA Y EL ACOGIMIENTO




Nos queda apenas un paso para finalizar el 2015 y acoger al nuevo año. Un momento social y personalmente importante, en el que además de los ruidos y los excesos gastronómicos, de forma casi insconsciente echamos la mirada hacia atrás para repasar las hojas del casi caduco calendario y recordar los acontecimientos que nos han marcado. Sin quererlo, quizá sean los momentos tristes los que nos llegan con mayor profundidad, las pérdidas familiares o las situaciones de mayor dolor, por ello nos surge un ímpetu irrefrenable para romper con ese pasado mirando a un futuro mejor.
No obstante, creo que merece la pena realizar el esfuerzo personal por recordar y recrear aquellos momentos más satisfactorios y alegres del año, especialmente los instantes que se han compartido con la familia, los amigos o los vecinos.
Es un momento de final, pero también de principio, es una despedida, pero también es un acogimiento. 
Es un paso adelante y la huella que queda atrás no puede paralizarnos pensando que nos quedan cada vez menos pasos que dar, más bien al contrario, bien puede ser una fortaleza para dar con mayor seguridad e ilusión el siguiente paso adelante, disfrutando del camino junto con los que nos acompañan.
Ni el futuro ni el pasado nos atenazan en sí mismos, es cada uno en el presente quien puede decidir cómo acoge aquello que nos llega, a aquellos que se acercan a nosotros.
Un deseo para el 2016: regala aquello que no se compra ni se vende. Regala una sonrisa, regalate una sonrisa.  
Que aprendamos cada día a disfrutar de los momentos felices que nos regalamos.

18 noviembre 2015

CAMINANDO POR OCTUBRE Y NOVIEMBRE



Ha pasado mucho tiempo desde la última publicación en este blog, por lo que en primer lugar pido disculpas a los lectores habituales. 
Son innumerables los acontecimientos a los que podría hacer referencia, en especial durante la última semana, pero permitidme que centre la atención en las imágenes que configuran el calendario de este año.
Las dos imágenes retrospectivas son indicadores de la actividad de los hombres y mujeres de hace unas décadas. Había varios rebaños de ovejas en el pueblo y diariamente proporcionaban un semblante a las calles muy peculiar, era un arduo trabajo diario que únicamente daba para sobrevivir. La pesca, por otra parte, aunque bien podía ser una afición, requería su esfuerzo, tiempo de espera y arte. 
En ambos casos existían unos valores y códigos de comunidad, es decir, el rebaño se configuraba con las ovejas de los vecinos y vecinas del barrio, que tenían su pastor y celebraban sus reuniones periódicas. En la pesca, aunque se considere una tarea individual, se compartían determinadas tareas, lugares y normas de pesca.
En definitiva, había sentimiento de comunidad a lo largo de todo el día y en todas las labores más allá de la puerta de cada casa.
Ahora, en cambio, quizá la falta de necesidad o la necesidad de autosuficiencia nos hace más individualistas, más de puertas hacia dentro.
Unicamente en algunos momentos puntuales y por parte de un contado grupo de voluntarios y voluntarias se observa ese sentimiento de grupo, de comunidad, como es el caso de la elaboración de la sardinada o la paella en la fiesta de Quintanahernando o el grupo de canto de la iglesia, entre otros. 
Quizá sea el momento de pensar más en común, proponiendo y desarrollando iniciativas en común. Entiendo que el invierno acecha y el pueblo padece la desertización habitual de estas fechas; los vecinos y vecinas que viven habitualmente allí son cada vez menos, algunos mayores y otros se hallan absorbidos por el trabajo y las rutinas diarias.
No obstante, creo que merece la pena una reflexión personal sobre la elaboración de propuestas y actividades que creen y recreen a la comunidad, haciéndonos sentir a todos y a cada uno parte y partícipe del pueblo, más allá de edades y de partidos o ideologías.
Siempre pueden estar las disculpas de falta de tiempo, dinero,etc., pero hay múltiples actividades para las que unicamente se necesita voluntad y responsabilidad personal.

A través de este blog o bien a través del perfíl de Facebook de "Amigos de Salinas de Pisuerga", podemos recoger aquellas iniciativas que vayan en esta línea.   

30 septiembre 2015

CUANDO FINALIZA SEPTIEMBRE...





Cuando finaliza septiembre y las sensaciones otoñales empiezan a ser más perceptibles, las calles y plazas del pueblo se recogen en el silencio bajo la alargada sombra. Parece que la vida se nos va apagando de manera irremediable, pero ante ello, el ser humano puede controlar sus actitudes. Podemos llegar a obsesionarnos con el final o bien aprovechar el presente para disfrutar, ya que éste es el único que existe y en el que podemos elegir.
La foto antigua de este mes está dedicada a mi familia, a los que se han ido, ya que justo hace un año por septiembre nos dejó Pilar, mi tía.
En el mismo lugar que la anterior, Plaza del campillo, se halla una de las zonas más concurridas del pueblo por los pequeños, quieres le dan alegría y vida a este parque.
Observando desde la atalaya de mi otoño el recuerdo de estos seres tan queridos, percibo las semillas que cada instante compartido fueron sembrando en mí: ellos hicieron que Salinas me gustara entonces y cada vez más con el paso de los años. Pero hay además hay valores y actitudes transmitidas: el esfuerzo personal por superar los obstáculos diarios, el ofrecimiento de ayuda a los demás y el regalo de la sonrisa.
Ahora que el otoño nos envuelve con su hojarasca ocre, lo fácil es dejarse llevar por el viento, replegarse, resignarse, pero hay otra actitud, quizá para algunos ilusa, pero que permite disfrutar de cada instante. Quizá cueste más por la falta de costumbre, pero todo es practicar. Si contemplamos el presente como el único momento en el que realmente podemos disfrutar del lugar y de las personas con las que convivimos, hagamos agradable el instante y construyamos con ilusión el día a día.
Es difícil congeniar cuando alguien se cierra a nuevas ideas con intransigencia, cuando se quiere imponer al otro, pero éso, aunque pueda ser un signo de debilidad o egoísmo, no se desarma con el enfrentamiento. Más bien al contrario, será el reconocimiento de las ideas del otro y la búsqueda de la empatía, lo que puede producir acercamiento. 
Parece que la sociedad actual ha perdido los valores de la solidaridad, parece que lo personal y lo lúdico está por encima de todo. Queremos manifestarnos autosuficientes y no necesitamos del vecino o vecina. Pero cuando alguien nos ayuda o nos regala simplemente una sonrisa, lo agradecemos, ya que son bienes cada vez más escasos. 
Esta es una actitud que me enseñaron mis seres más queridos y que podemos compartir este otoño antes de que los árboles se queden desnudos.
       




09 agosto 2015

AGOSTO, LABORES Y LUGARES



Estamos ya en pleno mes de agosto, Salinas rezuma vida por todas sus calles y plazas, son días de reencuentros con amigos de la infancia y familiares en los lugares de siempre. Nos volvemos a saludar con ilusión y ensusiasmo, con el recuerdo de buenos momentos pasados. Nuestra memoria emocional se activa de forma automática y parece que el tiempo cronológico se ha desajustado y apenas ha pasado, pero el contexto personal nos delata.
Ahora resulta agradable recordar los tiempos de niñez y adolescencia, pero en aquellos años, el mes de agosto era un momento muy duro para los hombres y mujeres del pueblo, incluso para los niños y adolescentes.
Sirva la imágen superior de recuerdo y homenaje de aquellos sacrificados labradores y ganaderos. En este caso, José y Benito con sus vacas recogían la parva al atardecer tras una dura jornada en la era. Casi todas las familias del pueblo realizaban durante estos días de agosto las mismas tareas. Tras la siega venía el acarreo del trigo o la cebada hasta las eras. Una vez allí, hacían la parva y durante toda la mañana trillaban de manera monótona pero pertinaz, dando vueltas con el trillo tirado por un par de vacas. Posteriormente, con el "allegón" recogían lo trillado. Pero las tareas no finalizaban ahí, ya que quedaba la labor de separar el grano de la paja y la última, que era de transportar todo lo trillado, paja y grano, hasta la casa.
Estas labores suponían un gran sacrificio diario y para aquellos hombres y mujeres no habían descanso.
Ahora, en cambio, aquellos lugares, aquellas eras, se han transformado en parque, en polideportivo e incluso en residencia para personas ancianos. 
Además, el trabajo en el campo, aunque sigue siendo duro, los avances tecnológicos permiten realizar todas aquellas labores de forma mucho más eficiente.
Sin apenas darnos cuenta, las generaciones actuales hemos visto el avance tan trascendental que se ha realizado tanto en las labores como en los lugares, pero todo ello nunca hubiera podido realizarse sin el esfuerzo y la tenacidad de aquellos hombres y mujeres que lucharon por un mundo mejor para sus hijos e hijas. Todo lo que tenemos se sustenta en las bases que ellos crearon con aquel sacrificio, por lo que en estos momentos de mayor progreso, no deberíamos olvidar la necesidad de seguir construyendo, desarrollando iniciativas colectivas, de lo contrario, a las generaciones posteriores no les quedará más remedio que volver a empezar de nuevo.

05 agosto 2015

SARDINADA, AGOSTO 2015

Con un poco de retraso debido a incidencias técnicas, aqui os ofrecemos algunas imágenes de la FIESTA DE LA SARDINA, recuperada nuevamente tras algunos años. 
Para los más jóvenes, queremos recordar que esta celebración se inició hace más de dos décadas por iniciativa popular y de la corporación municipal de aquella época. El sentido de la fiesta estaba basada en el hecho de que precisamente en agosto es cuando el pueblo recibe nuevamente a aquellos hijos e hijas que emigraron a otras tierras más o menos lejanas y en esta época, regresaban al pueblo con sus hijos y nietos para disfrutar de sus vacaciones. En el fondo, suponía un acto de recepción y bienvenida al "veraneante", aunque esta palabra estaba cargada de connotaciones algo negativas, no es así en este caso, más bien al contrario. 
Después de tanto tiempo transcurrido, es de agradecer a aquellos vecinos y vecinas que tuvieron la buena idea y desarrollaron este acto colectivo con esfuerzo y mucha ilusión, al inicio de agosto, y que a día de hoy se sigue manteniendo. 
No perdamos el sentido del mismo y recibamos a todos aquellos que se acercan al pueblo con hospitalidad, ya que los mejores recuerdos de un pueblo, no son sus momumentos, sino el trato con las personas que en él se encuentran.

09 julio 2015

JULIO, ABIERTA LA ESCUELA DE LA VIDA




Como cada mes de julio, los estudiantes abandonan las aulas y las obligaciones del aprendizaje de aquello que el sistema educativo del momento les impone y pasan de forma repentina a otro modo de vida totalmente diferente. De la noche a la mañana se encuentran con todo el tiempo libre sobre el que bien sus familias o bien ellos mismos pueden decidir.

Es el momento de vivir otras experiencias, quizá en lugares no habituales, en relación con otras personas, es momento de conocer más allá de las aulas. Un periodo para mirar atrás y observar el curso pasado como un obstáculo superado, disfrutando de lo alcanzado. Pero sobre todo, es un periodo para aprender de otra manera, para vivir de otra manera.

Quizá los entrados en años recordaremos que en este periodo precisamente era cuando las labores del campo apremiaban y todas las manos eran necesarias para realizar las innumerables tareas que la agricultura y ganadería del momento requería.  La necesidad en casi todas las familias obligaba a que los niños y niñas se emplearan a fondo y aprendieran rápidamente las destrezas requeridas para las labores con el ganado o en el campo. Para algunos de nosotros, que íbamos de veraneo, podía suponer cierto divertimento, pero para la mayoría era un sacrificio diario.

Personalmente, gracias a un  familiar muy querido, al entrar en la adolescencia, pude ver y vivir esa situación desde ambos lados, el de veraneante y el de ayudante en las tareas agrícolas y ganaderas. Pues bien, gracias a aquellas enseñanzas, viví experiencias relativamente duras pero inolvidables y de gran aprendizaje, incluso en el ámbito social y emotivo.

Como agradecimiento a aquella generación de hombres y mujeres sacrificados por la vida y siempre mantuvieron la esperanza de un futuro mejor para sus hijos e hijas, quiero dejar un testimonio con la imagen (junio de 1936) de un grupo de niños del pueblo con su maestro, al cual asesinaron injustamente un mes después.

Hemos de recordar siempre que el presente lo construimos sobre la base de lo que hirieron aquellos que quienes nos precedieron, sin los cuales no hubiéramos podido llegar hasta aquí. El reconocimiento y la consideración de sus esfuerzos, deseos e ilusiones debe estar siempre presente y los errores cometidos, al igual que la historia han de servir al ser humano para no volver a caer nuevamente.

La imagen de la nueva escuela, rehabilitada y reconvertida para otros usos, bien puede ser el símbolo de la escuela del siglo XXI, donde el aprendizaje más que nunca no se circunscribe a las cuatro paredes, sino que más bien es todo lo que hay fuera de ella lo que supone fuente para el aprendizaje de las generaciones futuras. Aprovechemos a infundir en los jóvenes esos valores de esfuerzo, sin miedo, sin superprotección  y ayudémosles a experimentar y a enfrentarse a nuevas vivencias y decisiones en la vida pero disfrutando.
Si no les situamos ante la necesidad de elegir y tomar decisiones con criterio, no les ayudamos a ser más libres y conscientes cada día.       



20 junio 2015

JUNIO:TRAS LAS PUERTAS DEL VERANO, LA FIESTA DE SAN PELAYO


La entrada del verano nos espera, vivimos los días más largos del año y las ganas de disfrutar del sol y buen tiempo son unánimes entre todos. 

Momentos en los que el ánimo parece que se eleva, las calles recobran su vida perdida impregnándose del bullicio de los escolares estrenando sus vacaciones y correteando veloces en sus bicicletas.

La próxima semana celebraremos la fiesta de San Pelayo, un momento importante para todos los que sentimos Salinas. Nos vienen a la mente los recuerdos de tiempos pasados, de la niñez y juventud, las costumbres, unas mantenidas, otras perdidas, pero todo ello, aderezado con el buen sentimiento común, dejando a un lado las diferencias personales. Aquí tenemos dos imágenes con retrospectiva del mismo lugar, el Ayuntamiento y la plaza, siempre centro neurálgico de encuentro y celebración por estas fechas. 

Son las primeras fiestas que organiza la nueva corporación municipal, que tras las elecciones pasadas ha incrementado su mayoría absoluta. Esto debe suponer una mayor sensibilidad, un reto superior y una responsabilidad diaria para con todos los vecinos y vecinas, votantes o no votantes, ya que la consideración de las iniciativas y aportaciones de cada uno dará más valor a todos, al pueblo como unidad de buena convivencia. 

Quizá estos días de fiesta sean un buen momento para limar diferencias y superar obstáculos pasados a través de actividades que nos unan más. Por encima de mayorías momentáneas, la consideración de la diversidad enriquece a todos todos, tener en cuenta y dar valor a los demás, engrandece a todos porque a todos hay algo que nos une. Por lo que la tolerancia y la solidaridad pueden hacerse presentes por medio del diálogo sosegado en torno a un café y aprovechando las capacidades personales y profesionales de todas personas que llevamos Salinas en el corazón para realizar determinadas actividades lúdicas. 

Disfrutemos de lo que tenemos en común, entre todos y todas y que el poder o el egoísmo personal no nos cieguen para ver con empatía y amplitud de miras a nuestro vecino o vecina. 

FELIZ VERANO,
FELICES FIESTAS A TODOS.

04 mayo 2015

MAYO, PASEANDO POR UN AMABLE LUGAR


Han transcurrido varias décadas entre estas dos imagenes, siendo apreciable el cambio del paisaje. Apenas queda un pequeño símbolo del arbolado que abrazaba la estrecha carretera. Entre los recuerdos de niñez, aún guardo el sentimiento colectivo de tristeza que embargaba a los vecinos y vecinas en aquel entonces por la pérdida de este mágico paseo.
Ahora las circunstancias son otras, la carretera ha dejado su función de vía principal hacia Cervera recuperando su primitivo sentido como lugar para pasear con tranquilidad y sosiego.
Hoy, al caminar por este lugar, podemos ver de forma más nítida el horizonte, allí donde el sol se acuesta, dibujando la silueta de la montaña palentina, pero el asfalto aún reclama la amabilidad y la vida de aquellos vetustos guardianes.
A pesar de haber iniciado el mes bajo la capa gris y la llovizna, en este momento del año, cuando la naturaleza, en su nueva preadolescencia, retoma para sí los mejores colores y el sol quiere mostrar todo su poder, pasear hacia la estación por esta carretera resulta un motivo de encuentro y disfrute compartido entre amigos, familiares y vecinos, es todo un símbolo amable del caminar por la vida.
    


22 abril 2015

ABRIL EN SALINAS, "MI MACONDO"

Quedan ya algo lejos los días de Semana Santa, cuando iniciábamos este mes de abril en los cuales hemos podido disfrutar en Salinas, no solo de tiempo agradable, sino que además las casas y las calles se han llenado de vida con el regreso temporal de muchos de los que vivimos fuera. Hemos compartido unos días junto a familiares y amigos y hemos cargado las pilas para afrontar estos meses hasta el verano.
Siguiendo la propuesta para este año de contrastar a través de imágenes el pasado y el presente, en esta ocasión ofrecemos una imagen emblemática del pueblo, su puente y la vida en él. Siempre ha sido motivo de orgullo, admiración para el visitante y símbolo imperecedero en la mente de todos y todas.
Recientemente, en el regreso de un viaje en avión, caía en mis manos la revista de la compañía aérea en la que un famoso periodista escribía un artículo titulado "...., mi Macondo". En ese preciso instante saltó en mi mente la obra "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez, pero con más intensidad aun me vino el recuerdo de Salinas con la imagen del puente. 
Efectivamente, todo lo que leí de aquel artículo lo veía reflejado en Salinas, por lo agradable, por los sentimientos suscitados, por las sensaciones vividas desde la infancia.
Seguramente que debiera decir que es "NUESTRO MACONDO" ya que supone para muchos despojarnos del traje de la cotidianidad y abrirnos a lo social, al contacto más cercano, a la conversación sosegada, sin prisas, igual que el agua del Pisuerga acaricia cada uno de los pilares del puente, sin herirle, ya que la robustez de la unión entre las dos orillas no lo permite.
Ese es mi Macondo, el que une a los diferentes, a la orilla sombría con la soleada, al que sabe con el que desconoce, incluso la vida con la otra vida.
En abril, se percibe un nuevo despertar en la naturaleza, igual que en otros ámbitos, es un gran momento para disfrutar y abrir las puertas de los sentimientos, dejándonos atrapar por lo que el espacio natural y social nos ofrece, aprovechémoslo.   

26 marzo 2015

LLEGA LA SEMANA SANTA, VOLVEMOS A VERNOS

Después del largo y crudo invierno que han tenido que soportar los vecinos y vecinas del pueblo. Por fin, llega la Semana Santa con sus días de fiesta para casi todos y todos aquellos y aquellas que vivimos fuera de Salinas, nos acercamos con ganas de volver a vernos, de compartir unos instantes juntos.
Además, los propietarios de la Casa Rural "Las campanas", han iniciado, como es tradicional, la organización del "Mercado de artículos usados"  para el primer domingo de abril y así todos los meses.
Es de agradecer la iniciativa, ya que ello supone que se acerquen al pueblo muchas personas y se vea vida por las calles.
 
 

02 marzo 2015

ESTRENAMOS MARZO, LA PRIMAVERA ESTÁ CERCA





Estrenamos marzo. Por fin, el crudo invierno va perdiendo su fuerza, a pesar de que el blanco manto que ha cubierto el paisaje y las calles durante todo febrero, se aferra a dejar su lugar al color de la primavera.
¡Qué ganas tenemos todos de que llegue el buen tiempo!
Igual que cada día el sol va ganando segundos de luz a la noche y a la oscuridad, nuestro ánimo, inconscientemente, va entreabriendo sus puertas con la ilusión que produce saber que caminamos hacia momentos mejores, en los que la vida vuelve a otro sentido. La seguridad con la que sabemos que de forma imperceptible pero permanente, la naturaleza va a tomar día a día sus mejores trajes multicolores, nos hace ser y estar abiertos a la nueva estación.
Quizá sea también un momento adecuado para que cada uno de nosotros haga también lo propio, es decir, igual que crisálida rompe con fuerza su caparazón y se convierte en mariposa, debiéramos desprendernos con ímpetu y convencimiento de ese duro caparazón personal dentro del cual nos sentimos a salvo, pero que no impide ver todas las luces, todos los colores de nuestro alrededor.
La primavera es como una nueva adolescencia, un periodo de cambios constantes, de buenas sensaciones, pero de grandes malestares, inconformismo y búsqueda. Quizá para  algunos sean ya muchas las primaveras vividas, no por ello ha de ser algo predeterminado, más bien al contrario, puede ser un gran momento para replantearse, para abrir el pensamiento a nuevas sensaciones, aficiones, modos de disfrutar de la naturaleza día a día. Una oportunidad para conversar y enriquecerse con empatía del pensamiento del otro, del diferente.
Nos aferramos a nuestras ideas porque las hemos elaborado cada uno internamente y pensamos que son nuestras. Cuando alguien tiene las mismas, las compartimos y eso nos acerca, pero nos resulta difícil cambiarlas, modificarlas, en definitiva, enriquecerlas cuando enfrente nos hallamos con una persona que piensa diferente. Quizá debamos reflexionar sobre lo limitados que podemos estar por nuestro propio contexto y que otros intereses mediáticos nos están influyendo de manera inconsciente y permanente, llevándonos al pensamiento único monocromático y obediente.
¿No es éste el caso de la afición por el espectáculo futbolístico, mal llamado deporte, ya que lo que hacemos ante la televisión no es practicar, sino ver? ¿Acaso necesitamos ver determinados programas de televisión para descansar o es para invitarnos a que no pensemos? ¿Porqué y quién permite que determinados objetos se conviertan en necesidad cuando no lo han sido nunca?
Reconociendo que podemos ser víctimas de muchos poderes sociales, económicos, mediáticos, no justificamos la falta de esfuerzo por el desarrollo y el respeto del pensamiento colectivo diferente, multicolor. Solo se aprende si se quiere aprender, si hacemos un esfuerzo por elevar nuestro conocimiento un peldaño, desanclándonos de la seguridad que supone lo que sabemos, lo que pensamos. Por ello, es necesario dejar las puertas abiertas a nuestro pensamiento para que crezca, compartiendo los condicionantes del otro y empatizando.
Así creo que es la primavera.