30 diciembre 2015

FINAL Y PRINCIPIO: ENTRE LA DESPEDIDA Y EL ACOGIMIENTO




Nos queda apenas un paso para finalizar el 2015 y acoger al nuevo año. Un momento social y personalmente importante, en el que además de los ruidos y los excesos gastronómicos, de forma casi insconsciente echamos la mirada hacia atrás para repasar las hojas del casi caduco calendario y recordar los acontecimientos que nos han marcado. Sin quererlo, quizá sean los momentos tristes los que nos llegan con mayor profundidad, las pérdidas familiares o las situaciones de mayor dolor, por ello nos surge un ímpetu irrefrenable para romper con ese pasado mirando a un futuro mejor.
No obstante, creo que merece la pena realizar el esfuerzo personal por recordar y recrear aquellos momentos más satisfactorios y alegres del año, especialmente los instantes que se han compartido con la familia, los amigos o los vecinos.
Es un momento de final, pero también de principio, es una despedida, pero también es un acogimiento. 
Es un paso adelante y la huella que queda atrás no puede paralizarnos pensando que nos quedan cada vez menos pasos que dar, más bien al contrario, bien puede ser una fortaleza para dar con mayor seguridad e ilusión el siguiente paso adelante, disfrutando del camino junto con los que nos acompañan.
Ni el futuro ni el pasado nos atenazan en sí mismos, es cada uno en el presente quien puede decidir cómo acoge aquello que nos llega, a aquellos que se acercan a nosotros.
Un deseo para el 2016: regala aquello que no se compra ni se vende. Regala una sonrisa, regalate una sonrisa.  
Que aprendamos cada día a disfrutar de los momentos felices que nos regalamos.