13 diciembre 2016

DICIEMBRE DESPRENDE LA ÚLTIMA HOJA



Los árboles desnudos han regalado su última hoja al final del otoño cerrando un ciclo. Nuestro calendario también llega a su fin con la última página, pero nos ofrece un puente, símbolo de una invitación para caminar hacia la otra orilla, hacia el futuro, hacia el nuevo año 2017.
Son días cortos, fríos, días de sentir la soledad paseando por las calles de Salinas, pero quizá esa escasez de vida nos haga sentir más la necesidad de conversar, de compartir, en definitiva, de convivir de forma más abierta. 
Parece el contraste de la gran ciudad iluminada con artificiosidad y reclamo, de agetreo por las compras, los regalos y la exuberancia del consumismo, donde todo el mundo parece tener prisa, pero es la otra cara de la misma soledad, de la misma necesidad humana, que no se compra ni se vende, se siente y se comparte.
Cuando oigo a algunas personas expresar sus ganas de que pasen estas fiestas y contrasto con la ilusión de niños, me pregunto si verdaderamente llenamos nuestros hogares del alimento y los regalos que realmente todo ser humano necesita para disfrutar o, por el contrario, nos limitamos a ser obedientes cumplidores de un simple ritual.
Más allá de creencias o vivencias, ojalá estas fiestas nos brinden múltiples oportunidades de regalar y compartir  afecto, cariño y hacer un poco más felices a todas aquellas personas que están más solas y necesitadas de todo ésto, que es lo más importante para el ser humano.   
Antes de dar el último paso, la mirada vuelve inconscientemente hacia atrás. Recordamos acontecimientos personales vividos a lo largo de estos doce meses. En esa memoria están todas las personas queridas que durante este tiempo nos han dejado, a los cuales debemos lo que somos.  Sirvan estas palabras de pequeño homenaje hacia ellos y ellas y de compañía hacia sus familias.
Para todos, el deseo que en estas fiestas sintamos realmente la felicidad en cada uno, en cada familia de Salinas.  




23 noviembre 2016

NOVIEMBRE, CUANDO LA TIERRA ADORMECE Y CREA SU SILENCIO

Finalizando este anteúltimo mes del año, todos tenemos ya la mirada puesta en la Navidad, en el fin de año, las celebraciones, los regalos y todo lo que ello conlleva de preparativos, de anticipación, de consumismo incluso.
Pero en Salinas, parece como si desde el primer día del mes, se abriera un nuevo periodo en el ciclo anual, algunos vecinos y vecinas marchan a vivir a tierras de clima más suave; las calles se hacen aun más desiertas; los caminos con su alfombra ocre apenas reciben visitas y la tierra adormece en su silencio.
Un paisaje que rezuma melancolía y tristeza en nuestro interior. La fría soledad y el silencio parecen no estar hechas para el ser humano, que se resiste y se adapta ante la implacable naturaleza y su ritmo vital.
Más allá de adormecerse en la resignación y el conformismo de ver pasar el tiempo,  quizá sea un buen momento para poder aprender a crear nuestro silencio personal y colectivo. Nuestros sentidos están hechos para percibir lo que nos rodea y en ocasiones nos olvidamos de mirar hacia dentro. No hemos sido educados para ello y cualquier reflexión supone un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a realizar. No es cuestión de más o menos educación o cultura sino de hábito.
La naturaleza se da su tiempo de calma, de sosiego, en cambio nosotros, apremiados por el ritmo de la sociedad actual, parece que hemos de responder de forma automática e inmediata ante cualquier estímulo externo, lo cual no siempre conduce al acierto.
Por ello es bueno el tiempo de silencio, de sosiego y reflexión ante la hiperestimulación “navideña” que se aproxima y ante todas las informaciones que cada día ponen los medios de comunicación ante nuestros ojos y oidos.   

19 octubre 2016

CONVERSACIONES CON NUESTROS MAYORES

Iniciamos un nuevo reto en este blog. 
A continuación recogemos varias entrevistas realizadas a vecinos y vecinas mayores del pueblo. El objetivo primordial es dar visibilidad a esas personas octogenarias que tienen mucho para enseñarnos y que desde ningún medio de comunicación tendrían voz. Sirva de pequeño homenaje y gratitud para toda una vida a favor del pueblo y como testigos de una dura realidad vivida.

INTRODUCCIÓN

CONVERSACIÓN CON H.R.S.

CONVERSACIÓN CON B.M.

CONVERSACIÓN CON F.T.G. 

15 octubre 2016

OCTUBRE, CUANDO LA NATURALEZA SE VISTE DE ORO





Aunque la climatología del momento parezca engañarnos, hemos entrado de lleno en el otoño. La sabia naturaleza lo percibe y prepara el abrigo ocre y oro para su querida tierra. Los árboles regalan sus débiles hojas pausadamente, con la caricia del viento se desprenden de todo lo que alimentaron durante un tiempo y les hizo reverdecer, para ir desnudándose y ser ellos mismos, sin temor a lo nuevo, listos para afrontar el largo invierno.

Al mismo compás, las calles se han silenciado, el bullicio veraniego queda algo lejos y apenas algunas chimeneas delatan vida. Vida sosegada, replegada, quizá resignada a la rutina de un devenir no deseado, pero intuido, presuntamente conocido, tan escaso en novedades como en ambiciones, ilusiones y grandes deseos.

La naturaleza duerme para despertar nuevamente en primavera, en cambio, el ser humano puede ser algo más que una hoja caída del árbol,  arrastrada por las aguas del río de la rutina conformista y resignada.

A pesar del frío de la mañana, es tiempo de abrir algo más las ventanas de la casa personal, esa de paredes gruesas y pilares inamovibles, para no dejar que la perezosa oscuridad se adueñe del interior, dando una oportunidad a la luz de la emoción, de la ilusión, de la búsqueda de nuevo conocimiento social y para que el viento forastero, ese tan desconocido como temido, ese que puede llegar a hacer tambalear nuestros propios pilares, nos pueda aportar aquella riqueza que no se compra ni se vende.

05 septiembre 2016

SEPTIEMBRE, ABRIENDO EL OTOÑO



Hemos iniciado septiembre, quedan atrás los largos días de asueto y disfrute vacacional. Para casi todos supone entrar en una nueva fase del año. La vuelta al trabajo, al colegio, incluso en el pueblo, empiezan a desprenderse las primeras hojas  de los árboles como una señal de cambio, las calles y plazas ya no jadean las voces infantiles en bicicleta y el silencio va estableciendo imperiosamente su marquesado con cierto tributo de resignación.

Cada persona, cada lugar manifiesta unos rasgos diferentes, unas actitudes, incluso antagónicas ante este cambio, ante cualquier cambio. Personalmente no me agrada que la oscuridad se vaya adueñando cada día más de la luz estival, pero el ciclo de la vida es así. Nos alegra la luz por haber vivido en la oscuridad. Pero los vecinos y vecinas del pueblo, muy a su pesar, bien se adaptan al cambio porque saben que se acerca un largo periodo de frio y recogimiento en la soledad tras el cual volverá nuevamente la luz y el ciclo vital seguirá inexorablemente completándose.
Un buen cierre, o quizá inicio de este periodo es la fiesta de Quintanahernando. Originalmente se celebraba el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad, pero por cuestiones organizativas y laborales se celebra el domingo siguiente. 

Este año se celebrará el 11 de septiembre a las 12 del mediodía en la Ermita. Posteriormente, se realizará una gran paella en las campas aledañas y se repartirá entre todos los que hayan adquirido los tikets correspondientes.
Es necesario limpiar y adecentar el lugar, por lo que aquellos que deseen colaborar, pueden acudir el martes día 7 a las 6 de la tarde a ayudar en estas labores previas.

Es un gran momento para compartir no solo la misma comida, sino algo más. Vaya desde aquí el reconocimiento a todas aquellas personas que de forma voluntaria colaboran año tras año en que este acontecimiento adquiera un sentido más allá de lo religioso, creando lazos de unión entre los que sentimos Salinas.