04 diciembre 2017

DICIEMBRE, EL AÑO SE DESPIDE Y LA TIERRA DUERME BAJO EL BLANCO MANTO

 
Tras una interminable sequía, el último mes del año, desde su primer día, nos ha obsequiado con un gran manto blanco, preludio de la Navidad. El paisaje, impregnado de deslumbrante luminosidad al ser acariciado por los tímidos rayos de sol, oculta sin recelo su agrietada piel y nos ofrece imágenes añoradas desde hace tiempo. Algo que antaño era habitual, hoy es una sorpresa para el regocijo de niños y jóvenes, a la vez que un respiro de vida.
Ciertamente supone un inconveniente para la movilidad habitual en esta sociedad acostumbrada, en ocasiones obligada, cada vez más al incesante desplazamiento por carretera, incluso algunos pueblos se han podido quedar aislados por algún tiempo; No obstante, estos primeros copos de nieve, extraños y silenciosos huéspedes que desembarcaron de sus grises pateras en plena noche, fueron bien recibidos al amanecer porque todos comprendemos la necesidad de tenerlos entre nosotros. Son agua, igual que nosotros, aunque en otro estado, en otra forma diferente y sin agua no hay vida.
Vida que transcurre sin detenerse, resbalando vertiginosamente por la última hoja del calendario, por ello es un buen momento para echar la mirada hacia atrás y observar el camino andado durante este año, recordando aquellos acontecimientos personales y sociales que han dejado huella. Los tristes porque algunos vecinos y vecinas de Salinas nos han dejado, aunque su llama sigue viva en nosotros, pero también rememorando las situaciones positivas, agradables, que nos han llenado de emoción y felicidad, tan deseada para estas fiestas que se aproximan.
Fiestas de familia, de buenos deseos, de opulencia gastronómica y regalos por doquier, en las que parece que todo el mundo debe estar alegre y feliz, pero para muchas personas no es así por ausencia de un ser querido, por falta de trabajo, de salud,… por ello, en estas fechas cercanas al solsticio de invierno, la noche es más larga y el frío implacable, tenemos un excelente motivo para abrir las manos mostrando nuestra empatía y solidaridad con el otro, con el diferente, con el extraño, con aquel que se halla a la otra parte del puente. Eso sí puede ser una FELIZ NAVIDAD para todos.

01 noviembre 2017

NOVIEMBRE, EL PUENTE, TESTIGO Y JUEZ, CONTEMPLA EL PRESENTE, ACOGE EL FUTURO




No es casualidad que la imagen del mes de noviembre sea el puente más emblemático de Salinas. Se inicia este mes con la celebración del día de todos los Santos y al día siguiente el de los difuntos, lo que supone que prácticamente todas las familias han cruzado este puente para acudir al cementerio a orar por los seres que se han ido y rendirles un pequeño homenaje y recuerdo.
El puente se convierte en testigo de tránsito en la vida, de una vida a otra, pero también es juez, haciéndonos a todos más iguales tras el último paso. Su fortaleza sobre los nueve ojos que contemplan el presente nos facilita poder acercarnos en cualquier momento a la otra orilla, la que no siempre queremos ver, pero a la que todos acudiremos tarde o temprano y quizá en el momento menos pensado.
Es un tránsito al que estamos destinados, por ello, al igual que el puente acoge las aguas que le van llegando, las disfruta con las efímeras caricias en sus pilares y deja que se alejen libremente río abajo, las personas podemos disfrutar aun más del efímero presente, siendo conscientes de las oportunidades que se nos presentan cada día para ello y aprovecharlas para ser más felices, simplemente siendo, no teniendo. El río no es más río porque lleve más agua, ni el puente es más puente porque retenga el agua que le llega. Siendo más capaces de construir un futuro personal y colectivo más acogedor, con mayor sentido cada instante, teniendo en cuenta que cada poco de la vida puede contener todo lo importante de la vida. Relativizar las diferencias no es perder, quizá sea buscar un cauce más amable para que fluya el agua por nuestro particular río de la vida. El puente no hace que la otra orilla cambie, pero si es el camino más recto para acercarse, conocer y encontrarse.        

03 octubre 2017

OCTUBRE, COLORES OCRES DE OTOÑO, MIRADAS DE EXPERIENCIA



Al iniciar octubre, en pleno otoño, muchos árboles empiezan a desnudarse, enseñándonos sin  pudor su cuerpo verdadero, se desprenden de su manto dorado al sol, invitándonos a pasear por su alfombra ocre. Sus miradas son más serias, más tristes, pero llenas de experiencia.

Es más que posible que hoy nuestra mirada no pueda abstraerse contemplando la belleza del campo otoñal, pero quizá tampoco dediquemos el tiempo suficiente para mirarnos a nosotros mismos de forma interior y sosegada dejando que nuestra piel traspire autocrítica, desprendiéndonos de las hojas de experiencia para hacer camino de convivencia, aunque es seguro que cada uno en todo momento busca afanosamente lo mejor para sí, para los suyos, para su familia, para su pueblo.

A pesar de la sequía, ésta es una tierra rica y con abundante flora, variada, diversa y digna de proteger y cuidar, así creo que somos las personas, diversas y ricas en sentimientos y convicciones. Pero además podemos ser capaces de convivir, acoger, compartir y tomar decisiones para construir caminos comunes.

El camino que se construye sobre la rigidez, la intolerancia, los reproches y la violencia no cambia sentimientos ni convencimientos, no es camino, ni sendero, es imposición. La mirada de la experiencia de nuestros mayores debe servirnos para saber y recordar cuanto perdemos todos.

Cuando las aguas bajan revueltas es el momento en que más se necesitan puentes de moderación, diálogo y acuerdo entre las personas, de consideración del otro, precisamente éste es el motivo principal de la mayor parte de las imágenes de este calendario.

La opción más difícil es construir el camino común, pero ahí están las hojas de nuestros árboles mayores que hacen alfombra histórica y conviven. Acercarme a comprender al diferente no me hace de menos, por el contrario, me hace más persona.

Disfrutemos de la belleza de la naturaleza en otoño y todo aquello que nos une, haciendo pequeños esfuerzos por considerar y valorar las diferencias como fuente de enriquecimiento no como amenaza, imposición o intolerancia.


07 septiembre 2017

SEPTIEMBRE, FESTIVIDADES CON SABOR ESTIVAL


Apenas han discurrido unos días de septiembre y las vacaciones estivales empiezan a ser un ramillete de recuerdos y añoranzas. Los mayores incorporados a la rutina laboral y los estudiantes manifiestan su expectación ante el nuevo curso. Todos hubiéramos deseado parar el reloj en agosto prolongando los momentos de libertad y disfrute, pero el tiempo no se detiene. No obstante, septiembre nos ofrece algunos momentos importantes para celebrar y compartir.

En primer lugar hay que indicar la fiesta de Monasterio el 8 de septiembre. Esta pedanía de Salinas sigue celebrando de manera humilde su festividad, por lo que es menester felicitar y si fuera posible, acompañar a sus vecinos y vecinas, que de forma espléndida agasajan a los visitantes.

Por otra parte, en Salinas, tradicionalmente se viene celebrando el segundo domingo de septiembre la festividad de la Ermita de Quintanahernando. Es posible que esta celebración coincidiera inicialmente con la fiesta de la Natividad, el 8 de septiembre, pero desde hace bastante tiempo, se realiza en domingo, de tal manera que tras la misa a las afueras de la Ermita, si el tiempo no lo impide, se realiza una gran paella en el lugar y muchas familias comparten el momento en las campas de los alrededores. Es un gran momento y una excelente oportunidad de disfrute y convivencia de las familias.

Finalmente, deseo recordar otra celebración, en este caso en Mizque (Bolivia), ciudad fundada el 19 de septiembre de 1603 con el nombre de “Villa de Salinas del rio Pisuerga” y que celebra el 8 de septiembre su festividad más importante, “El Señor de Burgos”, prolongándose durante los siguientes días dicha celebración. Desde Salinas de Pisuerga, en España, reciba este pueblo hermano una felicitación junto con los mejores deseos de disfrute durante estos días para todos y todas, de manera especial para los jóvenes del pueblo que con gran tesón, esfuerzo e ilusión llevan preparando sus danzas tradicionales para este día, desde hace más de un mes, dedicando a esta labor de grupo su escaso tiempo libre tras el estudio y el duro trabajo de ayuda en las familias.

Próximamente realizaré un artículo sobre este hermoso pueblo boliviano, Mizque, el otro “Salinas de Pisuerga”, en el que durante dos semanas he podido vivir y compartir la sencillez y la hospitalidad de sus vecinos y vecinas. Mi agradecimiento sincero a todas las personas con las que pude compartir un tiempo allí, ya que me regalaron aquello que no se compra ni se vende en las tiendas, una gran calidad humana, muchas gracias.

FELICES FIESTAS PARA TODOS

31 julio 2017

AGOSTO, CAMINOS QUE ACERCAN, PUENTES QUE UNEN

Agosto siempre ha sido y es un mes especial en nuestro pueblo. Tradicionalmente era un periodo de intenso trabajo para la mayoría de las familias, ya que las múltiples labores del campo exigían premura y un esfuerzo inimaginable hoy en día. Segar, acarrear, trillar, recoger la parva,…un sinfin de tareas que se iniciaban bastante antes del amanecer y finalizaban al anochecer, compartiendo de forma desigual entre hombres y mujeres, ya que éstas además de realizar los trabajos secundarios del campo, estaban obligadas a atender a las labores de casa junto con el cuidado de los menores de la familia.

Todas las manos eran necesarias en la desarrollo de aquellas labores, incluso los niños y niñas desde bien pequeños aprendían a asumir responsabilidades y valorar el esfuerzo personal como un valor social para el progreso.      

En cambio, para otras personas, aquellos que trabajaban por cuenta ajena lejos del pueblo, agosto era el mes de vacaciones, suponía el regreso a su pueblo natal, el reencuentro emocionado con su familia y amigos de niñez. Muchos fueron los que con sentimientos contrapuestos de nostalgia y valentía emprendieron la senda de ese camino de hierro en busca de un futuro mejor. Su regreso en agosto estaba lleno de emociones tejidas con mimbres de pasado y presente, la ilusión por su pueblo era evidente en los deseos de progreso y el disfrute de las tradiciones. El tiempo parecía haber construido un puente hacia el pasado devolviendo a los hijos e hijas del pueblo a su origen, pero no, el mes de agosto discurría más rápido de lo deseado, aportando cantidad de vivencias a lo largo de cada día.

Los hijos e hijas de aquellos emigrantes, recordamos con mucho agrado las experiencias de niñez y adolescencia vividas en Salinas. La emoción de la llegada a la estación del tren, las vivencias en la era, con las vacas,… el afecto por las personas, en definitiva, por el pueblo.

Hoy, es el mismo camino el que nos acerca y los puentes que nos unen son más sólidos gracias a aquellas personas que a pesar de irse del pueblo, supieron trasmitir con hondos sentimientos el cariño por un pueblo y sus gentes. Este es un pequeño homenaje a ellos y un acicate para seguir construyendo puentes que unan y caminos que acerquen a las personas.       


06 julio 2017

JULIO, ¨DONDE MANA EL SOSIEGO Y DUERMEN LOS RECUERDOS¨

Resulta agradable la llegada del verano. La luz del día se hace casi eterna en el diáfano azul intenso del cielo. El calor, en ocasiones bochornoso, es bien recibido y la búsqueda de un lugar sombrío y freso es casi necesidad. 
Por la carretera de San Mamés, apenas iniciada la subida, hacia la izquierda, tenemos un camino que nos conduce a uno de los lugares más agradables del entorno, se trata de un lugar llamado “Las fuentes”. Actualmente el agua mana sosegadamente en un único lugar, pero según cuentan las personas mayores, su origen es debido a que existían varios lugares cercanos en los que manaba el preciado líquido. Un reino de tranquilidad donde los pájaros tejen sus querencias con el hilo musical de la caricia del agua al dejarse caer.
Tras pasar el artesano puentecillo del final del camino, la sombra de algunos árboles abraza un banco que nos invita a escuchar la sinfonía del recuerdo de aquellas mujeres que acudían al lugar con sus cestos de mimbre llenos de ropa para arrodillarse, sumergir sus recias manos en el agua y compartir el esfuerzo de frotar y frotar incansablemente aquellas prendas impregnadas del trabajo diario.
Hasta allí acudían incluso en el crudo invierno por ser las aguas más cálidas que en ninguna otra fuente. No les importaba el largo camino desde el pueblo, su responsabilidad y sentimiento de afrontar con perenne esfuerzo aquella realidad que era y sigue siendo un valor a tener en cuenta en este lugar.
Ese pequeño y frágil puente que hoy contemplamos puede servirnos para retrotraer nuestra mirada al pasado y acudir hacia las actitudes de aquellas personas que nos precedieron, homenajeando el esfuerzo realizado para que hoy disfrutemos del lugar donde duermen plácidamente estos recuerdos.