06 abril 2017

ABRIL, UNA INVITACIÓN PARA COMPARTIR LA OTRA ORILLA



Junto a la isla y al Pozo Pescadilla se halla este hermoso puente de madera sobre las aguas del Pisuerga a su paso por Salinas. Aunque no han pasado muchos años desde su inauguración, los agentes atmosféricos han dejado sus huellas sobre la madera igual que el tiempo va dejando en cada uno de nosotros señales visibles e invisibles. Arrugas, pliegues de experiencia, señales de historia vivida para ir construyendo el presente con serenidad y sensatez, nunca con resignación.

Pronto entraremos en Semana Santa, unos días en los que se produce el reencuentro entre los vecinos que viven habitualmente en Salinas y familiares que regresamos. Días para disfrutar del encanto del pueblo en primavera. Momentos para acercarnos a la otra orilla y compartir en presente los caminos paralelos al río de la vida. Senderos bien diferentes, testigos de las señales de historia vivida, con pliegues de experiencia, pero ávidos siempre de que el otro se acerque a nuestra orilla y comparta.

Cuando el silencio se rompe por el amable saludo del caminante de la otra orilla acercándose a nosotros, el sentido social del ser humano se siente fortalecido y se reafirma el sentimiento de pueblo.

Pero pueblo no excluyente, sino abierto al diferente, al que viene de cerca o de lejos porque estamos con actitud de escucha, de comprensión de las circunstancias por las que su sendero de vida le ha llevado hasta aquí, cruzándose con el nuestro.